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31 Jul, 2010 - 10:06    
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Desde la Realidad: Solemnidad de Todos los Santos

Enviado por: admin en Martes, 31 Octubre, 2006 - 11:30 Imprimir Versión imprimible  Enviar Enviar esta historia a un amigo
Curia de Cuenca

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS

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Durante todo el año celebramos la fiesta de muchos santos famosos. Pero la Iglesia ha querido recordar que en el cielo hay innumerables santos que no cabrían en el calendario. Por eso nos regala esta solemne fiesta de Todos los Santos que abarca a todos nuestros hermanos que ya están en el cielo. Multitudes de santos desconocidos por nosotros pero amadísimos de Dios. Entre ellos familiares nuestros, amigos, vecinos...

La fiesta de Todos los Santos no es solo recordar sino también una llamada a que vivamos todos nuestra vocación a la santidad según nuestros propios estados de vida, de consagración y de servicio. El Concilio Vaticano II, en el capítulo V de su Constitución dogmática "Lumen Gentium" lleva por título "Universal vocación a la santidad en la Iglesia".  Dios nos creó para que seamos santos. Según Benedicto XVI  "El santo es aquel que está tan fascinado por la belleza de Dios y por su perfecta verdad que éstas lo irán progresivamente transformando. Por esta belleza y verdad está dispuesto a renunciar a todo, también a sí mismo. Le es suficiente el amor de Dios, que experimenta y transmite en el servicio humilde y desinteresado del prójimo".

Desde la Iglesia primitiva, los cristianos siempre hemos venerado a los mártires porque reconocemos su virtud heroica. Al guardar en nuestros corazones sus memorias y su ejemplo, nos animan a vivir también nosotros la radicalidad del Evangelio. Es por ello que se guardan sus reliquias. Estas pueden ser partes de sus cuerpos o de sus ropas u otros artículos asociados con ellos. Vemos como los cristianos del primer siglo guardaban hasta las ropas y pañuelos que San Pablo hubiese tocado (Hechos 19,12).

Durante la persecución de Diocleciano (284-305) hubieron tantos mártires que no se podían conmemorar todos. Así surgió la necesidad de una fiesta en común la cual se comenzó a celebrar, aunque en diferentes fechas, a partir del siglo IV.  

La Roma pagana observaba el fin del año el 21 de febrero con una fiesta llamada Feralia, para darle descanso y paz a los difuntos. Se rezaba y hacían sacrificios por ellos. Con la cristianización del imperio, los Papas pudieron remplazar las prácticas paganas. El 13 de Mayo del 609 o 610, el Papa Bonifacio IV consagró el Panteón Romano (donde antes se  honraba a dioses paganos) para ser templo de la Santísima Virgen y de todos los Mártires. Fue así que se comenzó la fiesta para todos los santos. Gregorio III (731-741) la transfirió al 1ro de Noviembre. Gregorio IV (827-844) extendió esta fiesta a toda la Iglesia.

Los Ortodoxos griegos celebran a todos los santos el primer domingo después de Pentecostés. 

Lamentablemente muchos mezclan la Fiesta de Todos los Santos con costumbres paganas como Halloween que se celebra en la víspera.


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