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08 Sep, 2010 - 04:33    
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Desde la Realidad: LOS HIJOS ¿SON PROPIEDAD O MISION?

Enviado por: admin en Lunes, 19 Julio, 2010 - 12:00 Imprimir Versión imprimible  Enviar Enviar esta historia a un amigo
Curia de Cuenca

Mirella Pérez, sp

Estamos acostumbrados a hablar de los hijos como si se tratara de una propiedad, como un coche, una casa, un libro, etc. Los niños nacen dentro de una familia por lo que resulta natural que la familia asuma la responsabilidad de esa vida que empieza. Pero el niño tiene un corazón, un alma, y eso no es propiedad de nadie. La filosofía nos enseña que el alma, lo más profundo de cada uno, no puede venir de los padres, sino que viene de Dios.

Los padres transmiten a su hijo el don de la vida y asumen la tarea de ayudarle, pero no pueden dominarlo como al coche. Entonces, ¿cuál es la actitud más correcta ante un hijo pequeño? ¿Le dejamos hacer lo que quiera? Los grandes expertos enseñan que primero debemos dar al niño normas de seguridad: no asomarse por la ventana, no meterse en la boca objetos peligrosos, no tocar animales extraños.

Después, por su salud le pedimos que tenga las manos limpias, que no se llene el estómago con sus “caprichos”, etc. También enseñamos a nuestros hijos a hablar. Cada día brillan sus ojos de un modo distinto, y pronto, su mundo interior, su corazón, se nos abre, no sólo con las miradas, las manos y la sonrisa, sino con esas primeras y temblorosas palabras que empieza a decir con la confianza de ser acogido.

Los padres que escuchan por vez primera la palabra “mamá” o “papá”, sienten un vuelco en su corazón. El niño crece y habla. Cuando ya ha aprendido un vocabulario básico, impresiona por su hambre de saber, de comunicar, de decir que nos quiere, que ha dibujado un avión o que acaba de encontrar un amigo…

Pero no podemos olvidar que los hijos no son propiedad de nadie: ni de la familia, ni de la escuela, ni del Estado. Pero todos estamos llamados a ayudar a los niños y adolescentes a crecer en su vida como buenos ciudadanos y como hombres y mujeres de bien. Esta es la misión que reciben los padres cuando inicia el embarazo de cada niño. Es necesario preguntar cómo se puede enseñar a los hijos a ser buenos, inculcándoles los principios éticos más elevados.


La familia es la escuela donde se aprenden los principales valores

Esta es la misión que reciben los esposos cuando nace un hijo. Cumplirla puede ser muy difícil, pero la alegría de tener un hijo bueno no se puede comprar ni con todo el dinero del mundo.


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