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08 Sep, 2010 - 04:58    
ARQUIDIÓCESIS DE CUENCA - ECUADOR

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Categoría: Testigos de la Esperanza

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Testigos de la Esperanza: COLABORADORES EN LA PASTORAL DE CHIQUINTAD

Enviado por: admin en Lunes, 10 Mayo, 2010 - 12:00 111 lecturas

Lcdo. Enrique Vacacela

La Señorita Elsa Caguancela Alvarado y Don Alfonso Viñanzaca Paucar, son dos de las muchas personas que colaboran en las tareas pastorales de la Parroquia Chiquintad, a cargo del Padre Adrián González. Este sector cuenta con 5 comunidades que albergan a unos 5 mil habitantes, que se dedican a las artesanías, a la  agricultura y el comercio. Gran  parte de su población, principalmente joven, es migrante en los Estados Unidos y Europa. Su aporte económico ha servido para la instalación de talleres artesanales, abacerías y pequeños almacenes con productos variados.

Don Alfonsito, como le llaman sus vecinos, de 53 años, nativo de Tixán, tiene una tienda de abarrotes, donde trabaja con su esposa Rosa Padilla. Fue nombrado Ministro de la Eucaristía hace 2 años por el P. Víctor Cabrera.  Conozcamos un poco más de su actividad cotidiana.

¿Cuándo empezó sus servicios pastorales?
En Chiquintad inicié hace 2 años, colaborando en la pastoral social; pero mis inicios fueron en la parroquia Hermano Miguel hace 4 años atrás, luego que ingresé al INTEPAL. Una vez graduado, seguí la especialización de Pastoral Familiar. Fue allí cuando el Padre Víctor Cabrera, entonces párroco de Chiquintad, me nombró Ministro de la Eucaristía y colaborador de la pastoral familiar.

¿Qué funciones desempeña en esta la parroquia?
Soy Ministro de la Eucaristía, formo parte del Consejo de  Pastoral Parroquial. También visitamos a los ancianos, enfermos y necesitados. En las misas de los domingos y jueves hago de animador. Además integro el consejo pastoral de Tixán, donde motivamos a los jóvenes y adultos a participar en las tareas espirituales.

¿Cuenta con el apoyo del Párroco y los demás agentes de pastoral?
Siempre he tenido la colaboración de los párrocos. El Padre Víctor me invitó a participar en la parroquia, y ahora el P. Adrián González es muy entusiasta, sobre todo con los jóvenes. Con los miembros del Consejo Pastoral, los catequistas y movimientos hacemos un trabajo coordinado y de mutuo apoyo, porque el beneficio es para toda la comunidad.

¿Qué le motiva a seguir en las tareas pastorales?
Principalmente incentivar a los jóvenes el camino de la Iglesia, porque actualmente están muy alejados de la vida espiritual y se dedican a otras actividades denigrantes como tomar licor, delincuencia y otras. Además, en mi comunidad de Tixán no existen muchos laicos comprometidos. Como el Señor Rosendo Benavides, que ya está ancianito, y no  hay quien le siga su ejemplo. 

Por su parte Elsa Caguancela, de 33 años, oriunda de Chiquintad, trabaja en un taller de costura como cortadora, colabora en la parroquia Chiquintad desde hace 10 años como catequista y secretaria del Consejo Pastoral.  Inició su vocación por incentivo de su madre Teresa Alvarado,  que al igual que su abuela, fueron socias de la “Sagrada Familia”. A continuación, nos cuenta más de su colaboración pastoral.   

Señor Alfonso Viñanzaca, Ministro de la Comunión en Chiquintad y
Elsa Caguancela, Secretaria del Consejo de Pastoral

¿Cuándo empezó su trabajo en Chiquintad?
A mis 20 años, cuando ingresé a la Sagrada Familia, y un representante de esta agrupación debía ser parte del Consejo Parroquial, donde fui elegida como secretaria. En este cargo me desempeño durante los periodos de los padres Bolívar Jiménez, Víctor Cabrera y Adrián González.

¿Desempeña otras tareas, además de secretaria del Consejo?
Sí, también soy catequista de los niños de la primera comunión y doy charlas  a los padres de familia, sobre temas familiares. Por otro lado debo cumplir algunas tareas como miembro de la Sagrada Familia, dirigida por los Padres Redentoristas de San Alfonso. Y en Chiquintad todas las actividades del Consejo Pastoral como las reuniones mensuales de evaluación y planificación pastoral.

¿Cuánto tiempo le dedica al trabajo pastoral?
Cada mes tenemos las reuniones del Consejo, que a veces son muy prolongadas; luego están las clases de catequesis, que lo realizamos durante 2 horas,  los sábados y domingos, conjuntamente con mi compañera Soledad Argudo.

¿Ha pensado dejar, algún día, el trabajo pastoral?

No, porque esta actividad me gusta mucho, además porque la formación espiritual me hace sentir una personas comprometida con mi comunidad y muy solidaria con mis semejantes. Aún si me casara no me separaría de la catequesis o del trabajo pastoral, pues siento esta vocación desde muy niña, al igual que mis familiares.





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Testigos de la Esperanza: Colaboradores de la Parroquia Sinincay

Enviado por: admin en Viernes, 09 Abril, 2010 - 11:30 268 lecturas

Lcdo. Enrique Vacacela

La parroquia San Francisco de Sinincay, a partir de octubre del 2006, ejecuta el Plan Pastoral dirigido por el P. Luis Atiencia.  El trabajo consiste en coordinar las tareas de síndicos, laicos, catequistas, movimientos, grupos juveniles, entre otros. Tareas que fortalecen directamente las áreas de catequesis, sacramentos, eucaristía, la asistencia social, las asambleas cristianas de evaluación, programación o de formación, entre otros espacios.

Sinincay fue fundada el 5 de febrero de 1853, como anejo de la Parroquia San Sebastián, está situada al nor-occidente de Cuenca. Tiene un suelo fértil: predominan los cultivos de maíz y hortalizas. Sus habitantes son artesanos hábiles. También es reconocida por sus numerosas canteras de mármol.

LOS COLABORADORES

Retomando el propósito de este segmento, nos adentramos en el trabajo pastoral que desempeñan el Señor Vicente Chiqui Remache y la Señorita Sandra Sinchi Güiracocha.

Sandra, de 28 años, soltera, nacida en Sinincay, trabaja de lunes a viernes confeccionando prendas de vestir. Pero el fin semana, dejando a un lado el taller, se dedica a la catequesis de niños y jóvenes. Esto le ayuda a enriquecer su espíritu vocacional.

¿Hace cuánto tiempo inició su trabajo de catequista?
 Empecé hace 9 años, con el  Padre Gonzalo Vásquez.

¿Cómo inició esta vocación?
Fue por invitación de mi hermana Verónica, que asistía a un curso de formación de catequistas, dictado por el Fray Geovanny  Pazmiño. Pero también fue por mi vocación de servicio y por que me gusta trabajar con los pequeños. 

¿Cuál fue su primera tarea?
Los niños del primer año de la catequesis -iniciación-, luego tomé el segundo año… así llegué a todos los niveles de la primera comunión, año bíblico y confirmación.

¿Cuál es su formación doctrinal?
Asisto a todos los cursos de formación que nos exige el Párroco. Antes de iniciar la catequesis, con mis compañeros, le pedimos al Padre Luis los temas de formación necesarios, según los requerimientos de los catequizados.

Sandra Sinchi y Vicente Chiqui,
colaboradores de Sinincay

¿Qué otras tareas cumple dentro de la Iglesia?
También he conformado los grupos de misioneros, de los grupos de visita a los enfermos, de asistencia social y, actualmente, soy la subcoordinadora de la catequesis parroquial. Con el presidente, Roberto Cajamarca, estamos empeñados en formar la “escuela de líderes”, dirigida a todas la áreas  pastorales y asistenciales de Sinicay.

Con el mismo entusiasmo que Sandra, el Señor Vicente Chiqui Remache, que trabaja en el Monasterio del Carmen de la Asunción como albañil, colabora en el templo parroquial durante los últimos 4 años. Es casado con Rosario Quito, tiene 4 hijos. Tiene 50 años de edad y es nativo de Sinincay.

¿Qué le motivó al trabajo pastoral?
Fue a partir de la invitación a formar el Consejo de Pastoral Parroquial, cuando la parroquia quedó encargada a las Hnas. Misioneras Mercedarias, ante el fallecimiento del párroco.

¿En qué áreas se ha desempeñado?
Primero en las actividades del Consejo Pastoral. A partir de llegada del Padre Luis Atiencia, me encargué de la sacristía. Luego, fui elegido Presidente del Consejo, en noviembre del 2009.

¿Cuál ha sido su labor como Presidente del Consejo?
Primero inicié un diálogo amistoso con los síndicos de los 13 anejos; además, converso con los catequistas, grupos juveniles y otros miembros de la iglesia para conocer las necesidades que tienen sus comunidades.

¿Qué tiempo dedica a los quehaceres pastorales?
Inicio el trabajo los sábados, a las 17:00, hasta casi la media noche. Regreso los domingos de 08.00 a 12:00. Pero si hay reuniones de la pastoral parroquial, me quedo unas horas más. También colaboro en la preparación del matrimonio, los viernes por la noche.

Las dos personas de esta semana señalan que no tienen inconvenientes al distribuir sus tareas particulares y las actividades pastorales. Al mismo tiempo invitan a la población en general para que integren cualquier área pastoral o social de la Iglesia de Sinincay.





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Testigos de la Esperanza: ANIMADORES LAICOS DE LA PARROQUIA LLACAO

Enviado por: admin en Lunes, 08 Marzo, 2010 - 12:00 259 lecturas

Lcdo. Enrique Vacacela

Hoy conoceremos a dos colaboradores de la actividad pastoral de la parroquia San Lucas de Llacao, cuyo Párroco es el Padre Rommel Soto. Se trata de la Señora Victoria Sinchi y Manuel Matute.

VICTORIA SINCHI, de 56 años,  empleada de la Papelería Monsalve, colabora en su parroquia desde los 14 años, cuando empezó como catequista con el Padre Eduardo Ochoa. He aquí su testimonio:

¿Qué le motivó colaborar en las tareas pastorales de su parroquia?      
Por el apoyo de mi madre Lucrecia y el apego que tenía de ayudar a los niños. También por la buena acogida que me dieron los diferentes párrocos como el Padre Eduardo Ochoa, Genaro Patiño y Rommel Soto.

¿Cuál ha sido su formación espiritual y humana?
Para ser catequista tuve la oportunidad de recibir varios cursos de preparación para los sacramentos. También realicé un curso de 3 años de Teología, en la parroquia El Cenáculo. Gracias al apoyo del Padre Rommel, seguí –recientemente- el curso para ser Ministra de la Palabra y de los Enfermos y Ancianos.

¿En qué tareas pastorales ha colaborado?
Inicié como catequista, luego formé parte de grupos de trabajo en general de la parroquia. Actualmente, realizo visitas a los enfermos y ancianos y, además, estoy encargada de las actividades del área de Pastoral Social.

Por su parte MANUEL MATUTE, empleado de la Fábrica de Muebles MZ, de sus 42 años de edad ha dedicado más de 12 años a la preparación de catequistas. Actualmente está casado con Irma Atancuri, quien también es catequista. Comparte así su experiencia pastoral:

¿Cómo se inició en el trabajo de la Iglesia?
Comencé asistiendo a las asambleas cristianas, porque me gusta el canto y la lectura de Biblia. Por otra parte, recibí la invitación de amigos religiosos. Y porque cuento con todo el apoyo de mi esposa, que también  trabaja como catequista en la parroquia.

¿Qué tareas ha desempeñado durante estos 12 años?  
 Una vez que fue creciendo mi vocación de servicio, tomé cursos de formación y, de esta forma, he podido trabajar en todos los niveles de catequesis. Durante los primeros años he formado a los niños y niñas de los niveles de comunión y año bíblico; pero a partir del 2005, más o menos,  tengo la responsabilidad de formar a los jóvenes para el nivel de confirmación. También asisto, en menor porcentaje, a las asambleas cristianas.


Victoria Sinchi y Manuel Matute,
laicos comprometidos de Llacao

¿Interfiere el trabajo pastoral en su actividad particular?
De ninguna manera. Pero si coincide, a veces, con mi trabajo privado, tengo que escoger una de las dos tareas. Si embargo, el trabajo en la catequesis lo realizo los domingos, por eso estoy dedicado solo a esta área de parroquia.

Estos testimonios nos permiten tener una idea del trabajo pastoral que cumplen los laicos en San Lucas de Llacao, donde el P. Rommel cuenta también con la colaboración del Diácono Luis González y numerosos laicos comprometidos, que trabajan en diferentes áreas.





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Testigos de la Esperanza: DON JULIO ROMERO Y SU CARISMA CRISTIANO

Enviado por: admin en Lunes, 08 Febrero, 2010 - 12:00 419 lecturas

Lcdo. Enrique Vacacela

Don Julio Romero Jarrín, nació en el Cantón Pedro Moncayo, Pichincha, en agosto de 1932. Durante sus años jóvenes trabajó como distribuidor de gaseosas, pasó por el ejército y la policía. Fue comerciante, zapatero y tendero. Se casó con Julia Castro Guerrero, prima de su compañero de tropa de la conscripción, Victor Manuel, oriundo de El Valle, Cuenca.

A partir de 1987, año en el cual se radica definitivamente en la parroquia El Valle, inicia su relación con el Movimiento Juan XXIII, que efectuaban tareas pastorales en esta zona rural. Dos años más tarde participó en un retiro espiritual, el número tres del grupo, donde hizo la promesa de servir a Dios y a la hermanad eclesial. En entrevista concedida para la página “Comunidad”, obtuvimos estos datos:

¿Antes de vivir en Cuenca donde vivió y que actividad realizó?

Fui monaguillo a los 8 años, en mi tierra natal, durante 3 años. Salí de Quito en 1954 con el pase hasta el cantón  Girón, Azuay, para hacer la conscripción. Luego pasé a Compañía de Transmisiones Nº 3, en Cuenca. En esta ciudad conocí a Julia, con quien me casé a los 7 meses de noviazgo. Los últimos años del cincuenta, pedí la baja del Ejército porque me dieron el pase al Oriente.

Al salir del Ejército ¿qué hizo?

Un tiempo me fui a vivir a Quito, por pedido de mis familiares. En la capital ingresé a la Policía, en el año 1960. Elegí la plaza de Cuenca como mi primer trabajo en la institución policial, específicamente, en las tareas urbanas, tránsito y de inteligencia en la OIC. Luego de 7 años de actividad renuncié por inconvenientes con mis superiores.

Una vez más sin trabajo ¿a qué se dedicó?

Trabajé como zapatero, en Cuenca. Luego me radiqué en Huaquillas, El Oro, para dedicarme al comercio de ropa. Al enfermar, me trasladé a Quito, y una vez curado puse una tienda de abarrotes. Luego de 12 años, por pedido de mi suegra Victoria Guerrero, regresé a Cuenca, para radicarme en la parroquia El Valle, de donde es oriunda mi esposa.

¿Cómo fue su vinculación con el Movimiento Juan XXIII?

Fue por iniciativa de mi concuñada Edit López, quien me invitó a participar en un retiro espiritual que se desarrolló en Cuenca. Fue tan maravillosa esta nueva etapa de mi vida que al concluir el evento hice la promesa de servir a Dios y a mis semejantes, formando parte del Movimiento Juan XXIII.

¿Cuál fue el siguiente paso?

Con ocho compañeros del movimiento formamos el primer grupo del Movimiento Juan XXXIII en la parroquia el Valle. Después empezamos nuestro trabajo de evangelización por las zonas donde no había el servicio espiritual, bajo la dirección del Padre Darío Espinosa. Principalmente en los tiempos litúrgicos fuertes: Octubre, durante las fiestas de san Judas Tadeo; septiembre en el Jubileo, en  Navidad y Semana Santa y en otros espacios donde nos ha necesitado el Párroco.

Don Julio Romero en sus actividades
de Síndico y Ministro en El Valle

Usted ha tenido varios tropiezos en su salud; pero nunca ha dejado la actividad pastoral.

Desde que ya no puedo caminar tan ágilmente me dediqué a las tareas dentro de la Iglesia; desde la limpieza hasta la preparación de las liturgias. Al jubilarse el Padre Darío, continué mi actividad con el Padre Bolívar Jiménez.

¿Desde cuándo desempeña las funciones de Síndico?

Desde hace un año y tres meses, por pedido del Padre Bolívar. También fui instituido Ministro de la Comunión, una vez que culminé un arduo curso de formación. Como síndico me encargo del cuidado del templo y de las contribuciones de los fieles; en cambio, como Ministro arreglo el altar y los diferentes ornamentos que usa el sacerdote para la misa.    

Don Julio ahora tiene 78 años pero aún no ha perdido su sentido del humor, su elegancia, su transparencia y su promesa de servir a Dios y al prójimo. Todos los días, desde muy temprano, atiende su pequeña tienda, ubicada en la subida del camino a Santa Ana.





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Testigos de la Esperanza: COOPERADORAS DE LA IGLESIA EN LA PARROQUIA NULTI

Enviado por: admin en Lunes, 11 Enero, 2010 - 09:40 431 lecturas

Enrique Vacacela

La parroquia Nulti está a cargo del Padre Manuel Ramón, desde septiembre del 2005. Trabajan en tres grandes ejes: Pastoral Social, Evangelización y Liturgia. Recibe la ayuda de los ministros laicos, catequistas y grupos de jóvenes. Hay gran compromiso y solidaridad entre todos por la Iglesia.

Eva Padilla, trabaja en la catequesis desde los 16 años, un año después de recibir la Confirmación, desde entonces han pasado 13 años. De este modo contribuye al bienestar de su comunidad.

¿Qué le motivó a trabajar en la pastoral?
Sentí el llamado de Dios, luego me acerqué a los catequistas de la parroquia y les presté mi ayuda. Al año siguiente, ya era una instructora del primer nivel. También he tenido una formación doctrinal constante.

¿Qué es lo que más le gusta del trabajo pastoral?
Trabajar con los niños. También compartir necesidades y logros con mis compañeros catequistas, pues se trata de un grupo heterogéneo donde hay jóvenes y adultos, que al mismo tiempo que aprenden ellos también enseñan de sus experiencias.

¿En qué áreas pastorales ha trabajado?      
En todos los niveles de catequesis, en asambleas, trabajo con ancianos, jóvenes. Reuniones de la vicaría, coordinación en actividades como el Día del Catequista. En nuestra parroquia en la liturgia, en formación, en el tema del medio ambiente y las familias.

Así mismo, Nancy Narváez, inició a cooperar con la Iglesia hace 12 años, ha compartido su actividad religiosa y la política, al desempeñarse como funcionaria de la Junta Parroquial de Nulti.

P. Manuel Ramón y 2 importantes agentes de pastoral laical

¿Cómo se ha fortalecido su personalidad con el trabajo pastoral?      
De muchas maneras, participar la Palabra de Dios a los niños, jóvenes y adultos es bonito. La formación religiosa me ayuda a tener mucha paz interior y practicar la solidaridad con  mi familia y con la gente de mi comunidad.

¿Cómo distribuye su trabajo pastoral y su actividad particular?
No tengo inconvenientes. Trabajo en la parroquia los fines de semana y en algunas ocasiones por las noches, cuando tenemos reuniones. En cambio, desempeño mi labor como secretaria en un almacén de Cuenca,  durante el día de lunes a viernes. Aunque también le diré que hay que saber escoger las buenas obras.

¿Qué conclusión  le deja el trabajo espiritual voluntario?
Me acerca más a Dios. Por eso les aconsejo a los jóvenes para que también sigan este camino; donde no solo encontrarán paz y solidaridad, sino también mucha fortaleza personal.

La parroquia Nulti forma parte de la Vicaria Suburbana, cuenta con 70 catequistas, 10 ministros laicos y 13 síndicos. Trabajan en 11 comunidades e imparten la catequesis a unos 400 niños. El patrono de la Parroquia es el “Señor de los Milagros” y la “Virgen del Rosario”.





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